dissabte, 1 d’octubre de 2011

Y te parece poco, ¿verdad?

Que cruel, ¡Qué cruel! chillaban mis adentros. Tan agradable, pero que ácido a la vez. Puede que con mucho esfuerzo, mucho, acabaría encajando bien en la gran multitud de gente miserable, pero es que no se esfuerza, es patético. Ni lo intenta. Una vez me dijo:  " Que pequeña era nuestra casa. Como el transitar de mis dedos por tu columna. Suficiente" Mentira. Mentira. No encaja, ni en la casa, ni en la gente, ni tan solo en su cabeza. Tacones de aguja rotos, debe ser eso, seguro.